Las principales compañías petroleras de Estados Unidos registraron ganancias históricas durante el segundo trimestre de 2026, impulsadas por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha interrumpido el tránsito de petróleo por el Estrecho de Ormuz, según medios estadounidenses.
La reducción en el suministro mundial disparó el precio del crudo Brent por encima de los $100 dólares por barril durante gran parte de la primavera, elevando también los costos de la gasolina, el diésel y el combustible para aviones en distintos países.
Entre abril y junio, ExxonMobil duplicó sus ganancias hasta alcanzar los $14,530 millones de dólares, mientras que Chevron casi cuadruplicó sus beneficios, con $12,070 millones de dólares.
Analistas señalan que las empresas integradas, que además de producir petróleo operan refinerías, fueron las más favorecidas por los elevados márgenes de refinación generados por la escasez de combustible en el mercado internacional. En contraste, millones de consumidores enfrentaron precios más altos en las estaciones de servicio y mayores costos en el transporte y otros productos.
El aumento de las ganancias ha reavivado el debate político en Washington. Legisladores demócratas presentaron propuestas para imponer un impuesto a las ganancias extraordinarias de las grandes petroleras y utilizar esos recursos para aliviar el impacto económico sobre las familias.
Expertos advierten que, aunque las compañías no fijan directamente el precio del petróleo, las tensiones geopolíticas han creado un escenario en el que algunos productores y refinadores obtienen beneficios récord, mientras los consumidores continúan absorbiendo el aumento en el costo de la energía y de numerosos bienes de consumo.
