La industria del entretenimiento entra en una nueva era. La fusión entre Paramount y Warner Bros.
Discovery entró oficialmente en vigor este martes, dando paso a un gigantesco conglomerado bajo Skydance que buscará competir no solo con los grandes estudios de Hollywood, sino también con gigantes tecnológicos como Netflix, Amazon, YouTube y otras plataformas digitales.
La nueva compañía, encabezada por David Ellison, reúne algunos de los activos más importantes del entretenimiento y las noticias, incluyendo los estudios Paramount y Warner Bros., CNN, CBS News, HBO Max y Paramount+.
En conjunto, sus plataformas alcanzarán a más de 200 millones de suscriptores de streaming alrededor del mundo. Entre los planes está eventualmente integrar sus servicios directos al consumidor y modernizar la tecnología que utilizan.
Pero la transformación va mucho más allá del streaming. Ellison quiere convertir a Skydance en una compañía de entretenimiento construida alrededor de la tecnología y la inteligencia artificial. Para lograrlo, ha incorporado ejecutivos con experiencia en compañías como Google, Meta y Microsoft.
La IA podría utilizarse desde la forma en que los usuarios descubren contenido hasta procesos de producción, edición y explotación de las enormes bibliotecas de películas, series y personajes que ahora controla la empresa.
La multimillonaria operación también llega acompañada de importantes desafíos. La compañía combinada tendría cerca de $80,000 millones en deuda y buscará reducir costos mediante la integración de tecnología, operaciones, marketing y bienes raíces.
Analistas advierten que esa estrategia también podría traducirse en recortes de empleos mientras se eliminan funciones duplicadas entre Paramount y Warner.
La concentración de tantos estudios, canales y plataformas bajo una misma empresa también genera críticas entre quienes temen una reducción de la competencia y de oportunidades para productores y creadores independientes.
Para Ellison, de 43 años, el desafío será demostrar que este nuevo gigante puede hacer algo que Hollywood lleva años intentando: combinar su enorme capacidad para producir contenido con la tecnología necesaria para competir directamente con Silicon Valley.
