¿Ya pensaste en revisar tu presión arterial?

Puedes sentirte bien y aun así tenerla elevada. La hipertensión generalmente no provoca síntomas, pero con el tiempo puede dañar el corazón, el cerebro y los riñones.

Por eso, esperar a sentir dolor de cabeza o mareos no es una buena estrategia: conocer tus números permite detectar un problema que suele pasar desapercibido.

Medirla toma pocos minutos, pero hacerlo correctamente importa.

Los CDC recomiendan descansar sentado al menos cinco minutos, apoyar la espalda, mantener los pies en el suelo y colocar el brazo sobre una mesa a la altura del pecho.

Evita fumar, consumir cafeína o hacer ejercicio durante los 30 minutos previos. Una lectura elevada aislada no confirma hipertensión: registra los resultados y compártelos con un profesional de salud para que los evalúe.

Cuidar tu presión comienza con decisiones cotidianas: consumir menos sal, moverte más, evitar el tabaco y limitar el alcohol.

Algunas personas también necesitan medicamentos, según la evaluación médica. ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que te revisaste la presión?

Haz espacio para ese chequeo y comparte este recordatorio con alguien que siempre deja su salud para después.

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